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Las Reglas del Circo (2005)

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¿Qué le pasa a un circo cuando se estrella contra la modernidad tecnológica? ¿Qué les ocurre a quienes viven dentro de él, a esos seres que han hecho de la magia su oficio y de la carpa su mundo?

«Las reglas del circo» responde estas preguntas con una historia urbana que es, al mismo tiempo, una elegía por todo lo que la velocidad del mundo moderno arrasa sin contemplaciones.

La novela nació de una imagen concreta: durante años, el autor tuvo una oficina frente a un terreno baldío en el que los circos se instalaban por temporadas. Los vio llegar y los vio irse, cada vez con menos público y más esfuerzo.

Ese fue el tiempo en que los espectáculos de superpresupuesto y tecnología de punta comenzaban a redefinir el entretenimiento.

Entre el Circo de los Hermanos Gasca y el Cirque du Soleil hay decenas de transformaciones y miles de pequeñas tragedias. Samaniego eligió contar algunas de ellas.

Sus personajes son los curiosos habitantes de ese cofre de alegrías en decadencia: seres abatidos, apasionados, nostálgicos, supervivientes de una era que no se resigna a renunciar a la magia.

Y en medio de los estertores del circo, dos personas descubren que, pese a todo, aún es posible encontrar un atisbo de algo verdadero bajo la carpa multicolor. La soledad y la decadencia son la materia prima de la historia.

«Las reglas del circo» fue publicada en 2005, bajo el sello editorial Punto de Lectura del Grupo Santillana.

Su escritura estuvo impulsada por la participación del autor en un taller de creación literaria que fue, más allá de las formalidades; un criadero de imaginación, un afinador de narraciones y un espacio para ratificar la honestidad literaria.

La escritora Alicia Crest tuvo mucha responsabilidad en empujar a Samaniego a tomar siempre el camino largo: ese en el que es posible tropezarse con el arte.

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