¿Quién soy?
Manifesto
Escribir va más lejos que describir lo que ocurre u ordenar la realidad para facilitar la comprensión de los hechos. Escribir es un acto de toma de posición frente al mundo, la decisión de quietud frente a la urgencia, la resistencia contra la simplificación.
Este espacio virtual es un proyecto de creación de autor. Es como un centro de acogida de la literatura, el ensayo y la memoria. Se juntan para procurar una reflexión que quiebre los arquetipos y cuestione lo infalible.
Defiendo el hecho de la coexistencia de textos escritos en distintos tiempos, con distintos registros, con intenciones variables y retos particulares, porque el pensamiento avanza dando tumbos y quiebres, en un tiempo no lineal.
La memoria es un material en actividad. El periodismo, una de mis líneas de vida, ha sido una técnica para descubrir la vida que está debajo de la piel, una forma de aproximación al mundo que se transforma en la realidad periodística y también en ficción, la literaria y el ensayo. El periodismo es un ejercicio implacable de reflexión y, al mismo tiempo, una terapia para desafiar los límites de la verosimilitud.
Es lógico, entonces, que este espacio explique al mundo como un ensayo. Probar. Desplazar. Imaginar. Equivocarse, caer, levantarse, cambiar de dirección, torcer, romper y volver a armar. La narrativa es un laboratorio donde las ideas se ponen a prueba, las preguntas importan más que las respuestas y la duda es una expresión de honestidad.
No escribo para describir el mundo que tengo, sino para ensayar el que quiero que tengamos. Este espacio no augura conclusiones, sí recorridos; no promete actualidad permanente, sí sentido; no persigue consenso, sí conversación.
Mi bitácora es, en ese sentido, una obra en curso. Un lugar donde escribir es también una forma de construir utopías, que son todo menos modelos empacados. Hay una disputa por alcanzar el horizonte, suspendido sobre las palabras cuya combinación es capaz de crear la ternura y la melancolía.
Este sitio es mi pasaporte para intentar atravesar las fronteras por los intersticios. Descubrir la realidad oculta para apropiarme de la historia no oficial, de la estructura asentada en el caos. Transgredir a propósito para convertir una idea en una propuesta artística conmovedora, inacabada, imperfecta y honesta.