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La Conquistadora (2009)

Premio Nacional de Narrativa Amazónica

Quinientos años después de la conquista española de América, una española llega a Ecuador con la misma obsesión de siempre: encontrar El Dorado.

Asunción Arias de Ávila ha usado la tecnología digital para investigar mapas antiguos y ha concluido que el botín máximo de la Abya Yala está allí, esperándola, y que ella es la predestinada a hallarlo.

Lo que sigue es la expedición que parte del pueblo oriental de Archidona, se interna en la selva amazónica siguiendo el curso del río Hollín y se convierte, para la protagonista, en una sucesión de inenarrables padecimientos.

Para sus guías y porteadores locales, en cambio, es un paseo de domingo por un territorio que conocen, dominan y con el que conviven en paz.

Esa contradicción es el motor narrativo de La Conquistadora. Samaniego la trabaja con humor y con una mirada que no romantiza ni es condescendiente: los pueblos ancestrales de la Amazonía ecuatoriana han alcanzado un altísimo nivel de compenetración con la naturaleza basado en la sabiduría acumulada durante siglos.

Nada de esto sabe La Conquistadora, y lo que encuentra al final del camino es todavía más inverosímil que lo que fue a buscar.

Armar una historia pintoresca tiene menos mérito que darle verosimilitud a las cosas increíbles que suceden detrás de cada árbol, tras cada sendero. Esta novela hace lo segundo.

La Conquistadora ganó el Premio Nacional de Narrativa Amazónica en 2008 y fue editada por Editorial El Conejo en 2009. Es la segunda novela de Álvaro Samaniego Ponce, y en ella ya están presentes las marcas que definirán su obra: el estilo fresco, la curiosidad por los territorios que la literatura ecuatoriana poco frecuenta y la convicción de que la Amazonía tiene más magia de la que cualquier historia puede agotar.

La novela discurre como el río: de un remanso a una crecida y de ahí a un desierto.

La Conquistadora
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