Las Voluntades Rotas (1996)
Hay obras que revelan al autor tanto como lo que él creía estar revelando.
«Las voluntades rotas» es la primera publicación literaria de Álvaro Samaniego Ponce —antes habían sido artículos periodísticos— y nació de una contradicción que el propio libro lleva en el título.
Luego de doce años como reportero, Samaniego aceptó el desafío de escribir cuentos cortos, influido por Cortázar, Borges y otros maestros del género.
Pero se le rompió la voluntad en el momento en que la realidad y la ficción se enfrentaron.
Habituado a trabajar sobre hechos verificables, no logró zafarse de la realidad para entregarse a los brazos de la ficción pura.
La negociación entre ambas fuerzas produjo un armisticio con un solo punto de acuerdo: la crónica periodística.
Eso es «Las voluntades rotas»: relatos que trasladan personajes, lugares e historias de la noticia fría y determinante a textos con clara intención literaria, en los que cada voz adquiere vida propia.
Samaniego intentó descubrir la fuerza interna que mueve a hombres y grupos sociales cuyas vidas aparentemente no trascienden, a menos que mueran.
La ópera prima tuvo una aceptación relativa. Sin embargo, cumplió una función que el autor solo entendería con el tiempo: trasponer la puerta que lo sacaría del periodismo y lo instalaría, de a poco, en el territorio de la ficción.
Hasta entonces creía que eran opuestos complementarios. Con los años, la negociación incluyó muchos más puntos y arrojó resultados concretos: las crónicas se volvieron más literarias, la ficción se desparramó y un día fue posible escribir una distopía.
Todo empezó aquí. «Las voluntades rotas fue publicada» en 1996, por Editorial El Conejo.